En Guadalajara, por el parque de La Conconrdia

Publicado el 16 July 2011
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La concordia
Si vas a Guadalajara tendrás una amplia oferta cultural con la que llenar tus días de ocio. Hay un amplio listado de lugares a visitar: palacio del Infantado, palacio de la Cotilla, palacio Dávalos, ayuntamiento, panteon de la duquesa de sevillano, puerta de Bajanque, el fuerte, el convento de San José, convento de la Piedad, iglesia de los remedios, concatedral de Santa María de la Fuente, iglesia de San Nicolas el real, iglesia de Santa María Micaela, iglesia de San Ginés, torreón del Alamin, torreón de Álvar Fáñez, abside de San Gil…  A lo largo del año también la oferta turística va variando y así el primer fin de semana de febrero Guadalajara es Mágica y se hacen todo tipo de trucos, a mediados de enero se celebra un maratón pero de cuentos, en la festividad de todos los santos, como ya es tradicional en muchos otros sitios, hay tenorio. En el parque de San Roque tenemos el festival de Música Solticio Folk cada verano. La música sacra tiene su lugar en la multitud de iglesias que pueblan la ciudad y en los meses de noviembre y diciembre la cita es con la opera y la zarzuela.

Para todo lo demás siempre tendremos el Parque de la Concordia. Su aparición se remonta al siglo  y a lo largo del tiempo ha sufrido numerosas reformas y actualizaciones. En 1864 se acuerda la construcción de un tablado de madera como si fuera un escenario que sirva para que se organicen conciertos de la academia de música de la banda de ingenieros. En 1913 el consistorio abordó la sustitución del talud de tierra que presenta en todo el flanco de la Carrera y  levantó un muro con sillares de piedra tallada, rematada por una barandilla de hierro forjado. En 1920 debido a su mal estado se tuvo que construir un nuevo kiosko para la música.

A lo largo del tiempo este parque ha ido recibiendo diferentes nombres: En 1854,  tras su inauguración se llamó Paseo de La Concordia. En 1937 y durante 2 años se llamó Paseo de La Unión Soviética. En 1939, el bando que ganó la guerra le cambió el nombre por Paseo de Calvo Sotelo, nombre que mantuvo durante 42 años. Desde 1981, vuelve a adoptar el nombre de Parque de La Concordia.

Su encanto actual reside en ese poso que le ha dado el tiempo a través del cual ha ido incorporando nuevos elementos como fuentes, paseos, rincones y … gran variedad de árboles de todo tipo que están en todo su esplendor y nos permiten disfrutar de una gran tranquilidad  en todo su interior. Entre ellos se pueden contar las acacias, en especial las de tres púas, muy llamativas en invierno con sus largas vainas marrones colgando de sus copas, pinos de varias especies (halepensis, radiata y pinea), chopos y álamos, castaños de indias, olmos y almeces, árboles del amor, cedros, cipreses, enebros, palmeras,… En su gran mayoría árboles de gran resistencia a las condiciones ambientales frías en invierno y cálidas y secas en verano.

Los elementos ornamentales que podemos disfrutar en él son muy diversos. Una instalación de la estatua de Venus en forma de fuente, llamada la “Mariblanca”, que antes había adornado la Plaza de Santo Domingo. Esta es una obra de la primera mitad del S. XVIII y procede del antiguo Palacio de Montesclaros. Un busto en memoria de D. Fernando Palanca Fortún, alcalde que fue de Guadalajara entre 1927 y 1928, y principal responsable de la reconstrucción del canal del Henares. Un monumento al General Pedro Vives Vich, primer jefe y fundador de la aeronáutica española.  Un monumento al capitán Barberán y al teniente Collar, héroes que fueron del vuelo transoceánico desde el aeródromo de Cuatro Vientos en 1933.

Aún así la historia de este parque, tan dilatada,  se queda siempre a un lado cuando lo que encontramos en él es lo que más apreciamos, la tranquilidad reinante.

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